Montserrat: un barrio... la historia... el país

Por Ordenanza 23.698 del 11 de Junio de 1968, el Intendente Municipal General Manuel Iricíbar determinó la existencia legal de cuarenta y seis barrios. Sus límites, establecidos definitivamente por el Intendente Saturnino Montero Ruiz por Ordenanzas 26.607 y 27.161 del 4 de Marzo y 26 de Octubre de 1972, fueron fijados en la Avenida Rivadavia, La Rábida Norte, Avenida Ingeniero Huergo, Chile, Piedras, Avenida Independencia y Avenida Entre Ríos. Así el antiguo barrio de Montserrat fue arbitrariamente ampliado -según opinión de Norberto García Rozada – para incorporar el de Santo Domingo o Catedral al Sur, y llegó hasta la Plaza de Mayo, incluyendo los templos de Santo Domingo, San Francisco y San Ignacio, la Manzana de las Luces, la Avenida de Mayo, el Cabildo y la Casa de Gobierno. Pero atengámonos en este breve resumen, por razones de orden práctico, a la cartografía legalmente vigente. Lo que sería posteriormente la parroquia que daría nombre al barrio, formaba parte del casco fundacional trazado por el fundador Juan de Garay en 1580. Otra parte de dicho casco fundacional constituiría el actual barrio de San Nicolás.

Los catalanes y vascos establecidos en la zona construyeron una capilla dedicada a Nuestra Señora de Montserrat, advocación de la Virgen venerada en Cataluña (el Monasterio de dicho nombre, emplazado en la falda del Montserrat (monte aserrado, en forma de sierra) guarda la imagen de la Virgen cariñosamente denominada la "Moreneta" (por el color que había tomado por el paso del tiempo y la acción de las velas y cirios permanen- temente encendidos). La parroquia fue erigida en 1769 por el Obispo Mons. Manuel Antonio de la Torre y el Gobernador D. Francisco de Paula Bucarelli. Otras iglesias establecidas en su territorio son las de San Ignacio de Loyola (Parroquia en 1830), en la Manzana de las Luces, donde se realizó la ceremonia inaugural de la Universidad de Buenos Aires, y, anexa al histórico Colegio Nacional de Buenos Aires, el "Colegio de la Patria" al decir de Ricardo Rojas; San Juan Bautista (Padres Bayoneses) que albergó el hospital de sangre de las Monjas Clarisas y contiene el Panteón de la Reconquista, donde yacen caídos en las Invasiones Inglesas; Mater Misericordiae, la iglesia de los italianos, primer establecimiento de los Salesianos de Don Bosco; Basílica del Santísimo Rosario y Convento de Santo Domingo (Dominicos), con huellas de la lucha de las Invasiones Inglesas y depositaria de los trofeos conquistados; Basílica de San Francisco (Franciscanos); San Roque; Nuestra Señora de la Rábida (Parroquia 1988) y además la Iglesia Presbiteriana Escocesa de San Andrés, erigida en 1836. Gradualmente el antiguo Montserrat se fue poblando de gente de color, primeramente esclavos, luego libertos o gradualmente liberados por las disposiciones de la Asamblea de 1813 y la Constitución Nacional de 1853.

Dichos pobladores provenían de distintas partes de África y formaban "naciones" negras con sus banderas, sus costumbres y sus tradiciones. Fue entonces que el barrio comenzó a ser llamado el "barrio del Tambor" por sus músicas, candombes y carnavales (el mismo Juan Manuel de Rosas concurría a esas fiestas) o "barrio del Mondongo" por "su reconocida preferencia por determinadas partes y achuras de los bovinos, que señala Echeverría en El Matadero" (García Rozada). Años antes, el barrio presentaba como sus principales atracciones las riñas de gallos (prohibidas en 1885 por la acción de la Sociedad Protectora de Anímales) y la Plaza de Toros, que funcionó a fines del siglo XVIII en el Hueco de Montserrat, ubicado frente al antiguo Ministerio de Obras Públicas, hoy de Desarrollo Social y Medio Ambiente, que interrumpe la traza regular de la Avenida 9 de Julio a la altura de la calle Moreno. Más tarde se llamó a dicho lugar Plaza de la Fidelidad porque allí realizaban sus prácticas militares los integrantes del Tercio de Negros, Pardos y Morenos.

Posteriormente aparecieron los frontones como el Club de Pelota y Esgrima que aún existe en la calle Moreno al 900. Con el tiempo se acentuaron las tradiciones españolas. El hermoso Club Español sobre la calle Bernardo de Irigoyen, el Centro Asturiano en la calle Solís, el Centro Laurak Bat (si los vascos aceptan pertenecer políticamente al Reino de España) en la Avenida Belgrano; la Casa de Galicia, en la calle San José; el Teatro Avenida, con sus fastos dramáticos y sus zarzuelas; la misma españolísima Avenida de Mayo con sus cafés, sus confiterías, sus hoteles. Todo ello habla de la hispanidad, vivamente apreciada en oportunidad de las fiestas del Centenario por la ilustre visitante, a la vez majestuosa y popular, la Infanta Doña Isabel de Borbón, pero también el eje cívico que unía simbólicamente a los Poderes Ejecutivo y Legislativo de la República. Pero Montserrat es también la Manzana de las Luces; es la Plaza del Congreso (y no de los Dos Congresos, que es el nombre de su monumento principal, dedicado a la Asamblea del año XIII y al Congreso de Tucumán de 1816); es la Plaza Lorea con sus monumentos a Mariano Moreno y José Manuel Estrada; es la Plazoleta Montserrat en San José y México (construida por feliz iniciativa de la benemérita Asociación de Fomento Montserrat y en cuya inauguración en 1989 nos tocó hacer uso de la palabra en representación de Los Amigos de la Ciudad); es el Pasaje Barolo y el Pasaje Roverano; es el histórico Cabildo de Buenos Aires, es el secular Café Tortoni con su pléyade de escritores, músicos, artistas plásticos, hombres y mujeres del periodismo y de la política; es La Prensa (con su farola símbolo de la libertad y de la cultura y su sirena que anunciaba acontecimientos trascendentes del país y del mundo), es Crítica con su estilo directo e incisivo (y sus inolvidables suplementos de historietas en colores); es La Razón, El Diario, Noticias Gráficas; es el Departamento de Policía situado en los terrenos de la antigua quinta de Maza y, sobre todo, el cuartel de bomberos, los heroicos bomberos del legendario Coronel Calaza; es el Colegio Don Bosco, una de las primeras obras de los esforzados salesianos; es la antigua y acreditada Escuela Industrial "Otto Krause"; es la antigua Casa de la Moneda, antes primer Hospital de Hombres y hoy Archivo Histórico del Ejército; es el Museo de la Ciudad, es el Museo Etnográfico, es el Museo de la Casa Rosada; es la antigua farmacia La Estrella; es el antiguo Congreso de la Nación, hoy sede de la Academia Nacional de la Historia; es el Palacio Municipal y la majestuosa sede ayer del Concejo Deliberante y hoy de la Legislatura de la Ciudad; es la antigua Biblioteca Nacional, hoy Instituto Nacional de Musicología; es la Casa del Escritor (antigua sede de la Sociedad Argentina de Escritores), ambas en México al 500; es la antigua Botica del Ángel, la genial creación de Bergara Leumann, en la calle Luis Sáenz Peña; es la antigua Caja Nacional de Ahorro Postal; es la Fundación, Favaloro, obra del distinguido cirujano cardiovascular tan trágicamente desaparecido; es la acción educadora de sus docentes en sus colegios y sus escuelas. Fray Cayetano Rodríguez, María Sánchez de Thompson, Coronel Isidoro Suárez, Provincia de Santiago del Estero, General Mariano Necochea, Nuestra Señora de Montserrat, Los Robles (antes Cardenal Newman y Edmundo Rice); es todos y cada uno de quienes lo habitaron o lo transitaron, ilustres o anónimos.

Montserrat es historia y es coraje, el coraje material traducido en aquellos versos "Soy del barrio ‘e Monserrá, donde relumbra el acero; lo que digo con el pico lo sostengo con el cuero", pero es también el coraje moral, el heroísmo del esfuerzo, del trabajo y del sacrificio, que es historia que se escribe cada día.

Prof. Maria Elena Perri

 

A 200 años de las Invasiones Inglesas

El pasado domingo 12 de agosto, la Junta de Estudios Históricos de Montserrat, como viene realizando desde hace ya 17 años, rindió un sentido homenaje a los muertos en las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 en el patio del Convento de las Capuchinas (Clarisas) en Alsina 824, donde yacen enterrados patriotas argentinos y soldados británicos con la asistencia del Regimiento de Infantería 1 Patricios, miembros del Cuerpo Ceremonial de la Guardia Escocesa de Buenos Aires y representantes de la Guardia de Fernando VII con sus uniformes típicos y los Gaiteros de la Guardia Escocesa que interpretaron un himno a los difuntos mientras claveles rojos eran arrojados frente a la imagen de Santa Clara.

Ante la presencia de la directora del Instituto Histórico de la Ciudad, Prof. Liliana Barela, del Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo, Mus. María Angélica Vernet, la Lic. María Dolores Ledesma de Casares autora del libro "Las Nobles Pobres" y miembros de la Junta de Monserrat, su presidenta, la Prof. Elena Perri, relató en un emotivo discurso cómo el 12 de agosto de 1807 el comandante don Santiago de Liniers y miembros del Cabildo "acudieron al Convento de las Capuchinas en público reconocimiento a su acción en aquellos días que oraron y atendieron a los muertos y heridos de ambos bandos" y se comprometió a continuar profundizando este acto porque "Montserrat, a los 238 años, sigue mostrando secretos y misterios"

El día del barrio de Montserrat

Por gestión de diversas instituciones del barrio, encabezadas por la Junta de Estudios Históricos de Montserrat y la Asociación de Fomento «Montserrat», la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionó la Ley 290 de fecha 18 de Noviembre de 1999, consagrando como DÍA DE MONTSERRAT el 8 de Septiembre de cada año, en que por larga tradición se celebra a Nuestra Señora de Montserrat, cuya advocación dio origen a la parroquia, y ésta dio nombre al barrio.

Merece reproducirse el último párrafo de la nota que fundamentaba el pedido de las instituciones: «Lejos de nuestro ánimo propiciar un criterio confesional estrecho. Entendemos que la celebración de Nuestra Señora de Montserrat debe tener, y tiene, un carácter ecuménico, estrechamente entroncado con nuestra historia, y que abarca válidamente a todos cuantos hicieron y siguen haciendo el barrio, cualquiera sea su denominación religiosa o su confesión particular o su especial enfoque espiritual e intelectual. Podemos decir que se refiere a una mirada hacia lo alto, hacia ideales superiores, hacia los valores eternos por contraste con los humanos o, mejor dicho, hacia la presencia eterna y el ansia de eternidad que anida en todo ser humano».

El emblema de Montserrat

Durante 1989, la Secretaría de Gobierno de La Municipalidad de Buenos Aires, convocó a todos los vecinos para la preparación de un emblema que caracterice a cada barrio. Su objetivo fue la necesidad de rescatar la historia y resaltar la identidad y tradición de los barrios porteños, como asimismo, la impor-tancia de recrear el sentido de pertenencia e identificación de los vecinos con su ámbito. El 7 de setiembre de 1990 se descubrió, en la Plazoleta Montserrat, el emblema creado por María Julia Marín el que, a partir de esa fecha, identifica al barrio. El mismo reúne todos los elementos que caracterizan a Montserrat a lo largo del tiempo.

La paloma representa a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, figura en el escudo de la misma, el Espíritu Santo y la Paz. Parte superior del altar mayor de la Iglesia Nuestra Señora de Montserrat, por la cual lleva elnombre del barrio. El árbol añoso representa además de la Plaza, la antigüedad del barrio y de los vecinos que lo integran. El toro es, en esencia, la instalación de la Plaza de Toros. El tambor recuerda el baile de los negros, y dada su preferencia por este instrumento, al Barrio se lo conoció con el mote de «Barrio del Tambor». Las aves representan las prácticas de las «Riñas de Gallos» que se llevaban a cabo casi con pasión.

Lic. Marta Alsina
Comunicación y RRPP
Junta de Estudios Históricos de Monserrat

 

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